Vivimos unos tiempos en los que el hecho de desplazarse ha perdido valor. Lo que vale es llegar al destino, a los destinos. Cuanto antes, mejor. Andar en bici recupera el valor del itinerario y lo convierte en una vivencia. Cada viaje en bicicleta, cerca o lejos, es una oportunidad de relacionarse con el entorno respetuosamente, es una experiencia física y hasta emocional.
La responsabilidad de los contenidos de esta publicación corresponde exclusivamente a sus autores. No representa la opinión de la Comunidad Europea. La Comisión Europea no es responsable, en ningún caso, de la utilización que pueda hacerse de la información contenida en esta publicación